
El otro día estaba
tomando un café con Sonia y Noemí, en la terraza de una cafetería, cerca de nuestra nueva casa. Hacía un día estupendo, calor y sol. Yo llevaba un vestido corto de color azul, para resaltar mis ojos.
Estábamos hablando del cambio de casa, de los transportes de cosas, etc. Y justo pasó por la calle Víctor.
Víctor es un chico argentino, de padres emigrantes españoles. Llevaba en España bastante tiempo, no se cuanto. Había venido a trabajar, porque las cosas iban mejor que allá. Yo lo conocí hará dos años. Era muy amigo de mi novio de entonces. Tan amigos, que acabó saliendo con su hermana María.
Víctor siempre me pareció un hombre muy
atractivo. Alto, delgado. No era musculado, pero tenía unos hombros robustos. Moreno de piel, ojos verdes y mirada encantadora de argentino seductor, con esa increíble capacidad de los latinoamericanos para seducirte hablando. Lo recordaba algo eclipsado por la sombra de Pablo, mi exnovio, que era el guapo oficial en su grupo: cachas y macizo. Para ser sincera, Víctor era bastante más encantador que mi ex.
Y ahora estaba todavía más
guapo. No lo veía desde que dejé a Pablo, y eso es como más de un año. Se había dejado el pelo largo (casi no lo reconozco), melena corta arregladamente descuidada, y barba de dos días. Imagen de chico peligroso, mucho más erótica que el aspecto de niño bueno que yo recordaba.
Llevaba unos jeans gastados, sandalias, y camisa clara. Marcaba el cuerpo: seguía sin ser un hombre musculado, pero tenía el
encanto de lo natural.
Noemí, que tiene un radar para los tíos, ya se había fijado en él. Le costó mucho disimular cuando él se nos quedó mirando un segundo. Luego vino a nuestra mesa directo. Me había reconocido. Lógico, porque yo había cambiado muy poco en ese tiempo.
-¿Raquel?
Yo notaba el
rubor en mi cara, pero además algo peor: mi pulso era algo agitado. Me había alterado al verle, y eso es mala señal. Muy mala señal.
-Hola Víctor, ¿qué tal?- le dije, levantándome para darle los dos besos de rigor.
-Estupendo, todo. ¿Cómo le va? – me preguntó, con ese maravilloso acento seductor, que no había perdido, porque lo fingía como recurso con las chicas.
Le presenté a Sonia y Noemí, que discretamente le hicieron la
radiografía de turno. Les gustó, como luego me confesaron. Le invité a sentarse y, claro, aceptó: tomar una cerveza fresca con tres chicas no es una invitación para rechazar.
Jugó su juego: repartía la atención entre las tres,
coqueteando con la palabra y la mirada. Se estaba promocionando. Nos contó un poco de todo, pero tuvo tiempo para dejarnos claro que ya no tenía novia. No lo podía decir más claro. Los latinoamericanos, especialmente argentinos, provocan un encanto insoportable con la palabra a la smujeres españolas.
Creo que esperaba que empezásemos a disputarnos su atención, pero no contaba con que entre nosotras tenemos un gran compañerismo, casi masculino, en estos aspectos.
Cuando Víctor entró a pagar (naturalmente, nos invitó), un par de gestos fueron suficientes para que mis compañeras me cediesen la pieza en
exclusiva. Gracias chicas, por notar que cada vez le iba teniendo más ganas. Me apetecía este chico. Y siendo amigo de mi ex, la cosa era mejor.
Al salir Víctor, no perdí el tiempo:
-Si quieres podemos quedar para tomar algo con más calma – que es lo mismo que decir
“sólos tú y yo”.
Él se lo esperaba.
-¿Mañana estás libre? Te invito a
cenar en casa...
Y
quedamos. Concretamente, para cenar en su casa a las 20:30: los argentinos en España no pierden el tiempo. Por elegancia, invitó también a mis dos amigas, pero todos sabíamos que ellas no irían.
Para la cena, tenía que llevar algo
sugerente,
pero no evidente. Mantener la sutileza. Por eso me puse mis infalibles pantalones piratas de color celeste, muy ajustados y bajos de cadera, y por encima un top blanco, cortito por encima del ombligo, y bastante escotado. Casi sin maquillaje: sólo algo de labios, y pestañas. Muy sutil. Sandalias y una chaqueta fina. Sencilla y efectiva.
Llegué a las
20:35, porque no conviene parecer desesperada. Y menos cuando una tiene deseo.
Apareció, muy atractivo: pantalones y camisa sport,
descalzo (¡cómo me ponen los tíos descalzos!), y con el pelo descuidadamente cuidado. Se había arreglado la barba, y estaba mucho mejor todavía.
Tomamos una
copa antes de la cena, para ponernos al día. Ahí fue donde empezó a caldearse el ambiente. La frase mágica:
-Pues yo, desde que dejé a Pablo,
no he tenido novio de nuevo.
Eso le encendió las antenas, y disparó los
piropos: que si soy muy atractiva, que si puedo tener al hombre que quiera, que si él estaría encantado con una chica como yo.
-¿Me estas tirando los tejos? – le pregunté
-Sería insultarte si no lo hiciese – me dijo, con extremada diplomacia y mucho
descaro.
La conversación pasaba a la parte caliente. Yo ya empezaba a
fantasear.
-Eres un poco mayor para mi, ¿no te parece? – dije para molestarlo un poco.
-Tienes 24, si mi memoria no me falla. Yo tengo 31. Creo que justo es la edad que tenía Pablo cuando empezasteis. Y entonces tú debías tener sólo 20. ¿No es así?
Buena memoria. Recordaba mi edad, y recordaba la edad de mi ex y el tiempo que estuvimos juntos. Demasiada memoria para la novia de un amigo. Yo no recordaba tanto: no recordaba siquiera que era más joven que mi exnovio. Ya no me quedaban muchas excusas, y empezaba a estar
realmente interesada.
-¿Tienes mucha memoria, o
es que me prestabas mucho interés? – esto se lo dije con descaro, tratando de ser lo más seductora posible. Me suele salir muy bien, sobre todo cuando estoy tan caliente.
-
Raquelita... (cómo sabe cuánto me pone que me llamen asi
?!!) Todos los hombres del grupo te prestaban atención. Un
bomboncito como tu, de veinte dulces añitos, entre un grupo que rondaba los treinta, es un objeto de deseo para todos. Yo no era el único que te deseaba.
La conversación me iba calentando, pero esta última frase, que fue dicha más o menos como os la cuento, fue definitiva. Ahora SÍ estaba excitada, y sí lo deseaba.
“Me deseaba”. Eso suena a que tenía algo pendiente conmigo. Y esos suelen ser los mejores folladores (este proverbio me lo enseñó Mónica, y no suele fallar).
-¿Me deseabas?
-Claro. Como todos los hombres heterosexuales de la pandilla de Pablo.
Ufffff. Si aun encima de estar excitada, un hombre te refuerza el ego de esa manera, corres peligro.
Víctor es un tío listo. No me dijo nada que yo no supiese: Pablo, mi ex, me contó que varios del grupo incluso le pedían ver las fotos mías que él tenía. Incluso alguno le había pedido directamente que se las prestase. Además, no soy tonta, y esas cosas se notan, y mucho.
Pero aunque no fuera nada nuevo, Víctor sabía que la mejor manera de rematar un ligue es hacer
que la chica se sienta como una verdadera sex symbol. Buena estrategia. Pero no se iba a quedar ahí. Le tiré de la lengua.
-¿En serio? No creo que fuese para tanto.
-Ya ves. Lo era. Recuerdo cuando íbamos todos la playa. Tú llevabas aquel
bikini blanco, estilo años 60, muy bajo de cadera. Te quedaba genial. Siempre hacías
top less, no te daba nada de corte, y eras tan natural que no podíamos mirar a otro lado. Recuerdo cuando te echabas la crema solar, y todos teníamos que ponernos hacia abajo. Siempre has sabido sacar partido a tu cuerpo. La ropa de cadera baja te sienta de maravilla, como los pantalones que llevas ahora. Tienes un abdomen muy erótico, y unas tetas preciosas. Todos te mirábamos, y lo sabes perfectamente.
Tío muy listo. Me tiene a punto, y me pasa la pelota. No sólo me hace sentir sexy, sino además me hace sentir poderosa y manipuladora. Sabe que a las mujeres nos encanta el poder de excitar a los hombres. Y sabe cuánto me gusta a mi. Ahora ataco yo.
-Recuerdo que tú me mirabas mucho las tetas. Sí. Me acuerdo. ¿Qué quieres de mi?
-Tú eres la que manda, y lo sabes. Yo sólo espero. No te quiero incomodar...
-Dímelo – le pido, ya visiblemente excitada.
-Me encantaría comerte las tetas. Decía Pablo que eran las mejores que había probado.
Jooooder!! Noto como me incendio. Realmente tiemblo bastante, aunque me consigo controlar y él no lo nota. Hacía tiempo que no vivía tanta excitación junta.
(continuará...?)...........Hasta aquí llegamos por hoy... Si quieren saber como termina, esperamos comentarios a favor. No nos gustaría ser demasiado explícitas...
Les adelantamos que terminó bastante bien.
Mucho mejor de lo que yo esperaba!Jejejej.....
By Raquel "pirata"